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CONCLUSIONES:
La diferencia entre actividad física (Por ejemplo: caminar, limpiar, lavar, cocinar, trabajo secular, subir las escaleras, etc.) y ejercicio físico (Ej.: nadar, andar en bicicleta, hacer pesas, etc.) radica en que si bien las dos producen gastos de energía a nivel corporal, la primera no fue creada para la pérdida de calorías mientras que el ejercicio físico es una actividad que tiene la intención de aumentar el gasto calórico corporal mediante la modificación de procesos fisiológicos (funciones orgánicas). 
Por mucho tiempo se consideró que la ejercicio-terapia debía ser de baja intensidad y de larga duración (ciclismo, natación, maratones, etc). Esa era la única manera de conseguir un descenso de peso. Hoy la tendencia es el “método intermitente” que consta en ejercicios anaeróbicos (correr, nadar, hacer pesas, de manera que lleve al paciente al agotamiento) y aeróbicos (las mismas actividades físicas sin agotamiento) en fases de diferente intensidad, para utilizar el exceso de grasa como combustible.
Cabe destacar que las actividades deportivas competitivas NO son recomendables para obtener un estado de óptima salud, según se refirió en las jornadas, ya que llevan al individuo a estados de extenuación, deshidratación y microtraumatismos reiterativos que son perjudiciales para la salud.
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